Internet nos hace transparentes

El nuevo servicio Latitude, que integra la nueva versión de Google Maps, localiza tu posición y la de todos aquellos que así lo deseen en un mapa. Por el momento era un servicio que tenía a prueba con mi esposa y que situaba de forma certera ambas localizaciones, aunque no exento de errores de posicionamiento en algunas circunstancias.

Esta mañana recibí una invitación en mi BlackBerry para compartir mi localización con un buen amigo. Acepté sin el menor miramiento. No obstante, fue algo que puso a mi cerebro a funcionar tratando de encontrar respuesta a ciertos interrogantes.

¿Realmente quiero que una serie de personas sepan en todo momento donde me encuentro y lo que estoy haciendo? ¿Cual es la verdadera utilidad de las redes sociales a las que este servicio parece pretender asemejarse?

Redes como Facebook que en un principio parecía pretender acercar a personas con intereses comunes, se ha transformado en una comuna de mirones y cotillas. Twitter adolece de interminables secuencias de entradas repletas de pensamientos profundos o utra-minúsculos saludos de buenos días de aquellos que se toman a pies juntillas aquello de "¿qué estas haciendo ahora?". De todos modos sintetizar algo original en 140 caracteres sigue siendo difícil tarea.

Al final, nos hallamos inmersos en una vorágine de redes con fines totalmente desvirtuados donde parece que gana el que más "amigos" tiene. Un juego en el que parece que te ves obligado a entrar para no sentirte desplazado. Dame un trocito de tu vida y serás famoso.

Puede no importar que un amigo de verdad, que lo sea también en la vida real, se entere de determinados aspectos de tu vida. Pero luego están esos otros "amigos" que parece que algunos coleccionan, que puede que no te apetezca que sepan lo más mínimo acerca de ti.

Claro está que cuando somos partícipes de estas redes, debemos asumir eso que para algunos es un inconveniente, pero no impide que aquellas afortunados cerebritos (en el sentido más amplio en lo que a afortunados respecta) implementen restricciones en sus "obras". Si no es ninguna de estas dos posibles opciones, nos queda una tercera y más radical; al igual que la iglesia católica y el sexo, si no es para procrear, no queda otra que la más ferrea abstinencia. Y nos encontramos una vez más al principio, en el mismo momento en el que estamos rellenando los campos del formulario de registro: fuera y con ganas de entrar.

Lo peor de todo quizás sea la cantidad de información acerca de nosotros que puede pulular sin control al alcance de cualquier internauta. El "Aquí hay tomate" o el "¿Dónde estás corazón?" en su versión 2.0, son las redes sociales. Y si no, tiempo al tiempo.

Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

2 comentarios:

David Fernandez dijo...

Una reflexión de lo más interesante. Google, cada vez más extendido y cada vez entrando más en nuestras vidas... ¿no es sospechoso?

A mí me lo parece...

Jose Mendiola dijo...

Yo creo que cada uno tiene que saber dónde pone la barrera y a mí, de todas las redes sociales la que me parece más invasiva (y de la que peor uso se hace) es Facebook con diferencia

Publicar un comentario en la entrada

Este sitio web dispone de un sistema de moderación de comentarios y estos no serán publicados hasta que el sistema los verifique. No se permitirá la publicación de comentarios ofensivos, SPAM, los COMENTARIOS DUPLICADOS ni firmar con sitios web propios. Para contactar con los responsables de moviManiac, diríjase al apartado "Contacto" al final de la web.

Si no ve su comentario publicado inmediatamente, por favor, tenga paciencia. El sistema lo hará una vez este sea verificado. Si desea recibir notificaciones, es necesario que registre sus comentarios bajo una cuenta no anónima.